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El viaje misionero

Hoy recordé el viaje misionero que había realizado a mis 15 años sin mis padres. El viaje misionero lo había realizado en el barrio Arenoso en la República Dominicana. La misión era llevar artículos de primera necesidad, realizar actividades cristianas, tanto para adultos como para niños y sobre todo ayudar a la comunidad. Cada día teníamos programado nuestras visitas por casa, conversar con los ciudadanos del barrio, actividades en la escuela y ayudarlos en las tareas diarias.

Fuera de todas las actividades programadas, los artículos que regalamos, las comidas que preparamos y la regalamos a cada hogar vi la otra cara de la realidad; la vida de las personas realmente necesitadas. Vi el amor más puro y desinteresado.

Pero, por primera vez en mi vida me cuestioné, ¿qué fue lo que realmente aprendí de la experiencia misionera?

Luego de tantos años me doy de cuenta que «el aprendizaje» está en lo que vivimos en ese preciso presente. Lo que ocurre es que no nos damos cuenta porque no estamos consciente. Pero si vives en el momento presente, te das cuenta que el verdadero aprendizaje está en lo más sencillo; en lo que estás viviendo, sintiendo, percibiendo en ese momento.

Piensa, tu no te acuerdas de alguien o de algo por un evento nada más, tu lo recuerdas por lo que sentiste y viviste ene se momento. Cada aprendizaje guarda el más simple y sencillo tesoro, lo que sientes.

En cada momento sentimos distintas sensaciones, distintas emociones, obviamente son pasajeros, pero la diferencia es que te enseña y si te das cuenta, cuando vives en el presente sientes todo, percibes todo, y disfrutas de cada sensación y eso no te define, pero te enseña. Ese es su propósito, enseñarnos.

De mi experiencia como misionera con tan solo 15 años puedo decirte que en un lugar donde lo carecía todo, pude sentir las emociones de las personas más necesitadas, sentir el amor más puro por el prójimo, ver la simplicidad de la humanidad, la felicidad sin las cosas más costosas, las ganas de aprender pero sobre todo la gratitud y la admiración por la ayuda humanitaria.

No suelo hablar de esta experiencia, de eso hace años que no tocaba el tema y esta sería la explicación que debí haber redactado antes de graduarme. Las experiencias que percibimos van más as allá de lo que vemos, van más s profundo de nuestro ser; el sentir.

#NosTenemos

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