Reflexión semanal

Luego de tanto tiempo, las heridas que llevaba hundiendo en lo más íntimo me dijeron, “basta ya, vamos a salir si o si”.

Y salieron, me sumergí en una intensa mezcla de emociones que no pude evitar. Saqué hacia afuera todo lo que llevaba guardado hace mucho tiempo.

¿Qué ocurrió luego?

Me sentí más limpia, más relajada y más serena.

Hay emociones no se deben guardar y mucho menos ignorarlos. Porque en el preciso momento en que desean salir, estallan más fuerte que una bomba atómica.

Las emociones son para sentirlas y disfrutar su naturaleza. No son enemigos, ni mucho menos quieren hacernos daño.

Porque gran parte de nuestra misión en esta vida es SENTIR.

#NosTenemos

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