En estos últimos meses, he pasado por ciertas situaciones básicas, pero significantes para mí que que me han dejado agobiada mentalmente, pero con propósito.
Número uno:
Primero que nada voy a ser sincera y es que, he tenido momentos dónde miro hacia el lado y empiezo a comparar… Como en este caso, voy a un restaurante con mi adorable hijo y miro a otras familias y me percato que están completas (Está mamá, papá, hermanos). Miro a mi mesa y veo solo a mi hijo y digo para mis adentros, hay personas que tienen suerte y yo no la tuve… Mi mente empieza a gritar y dice «¡NO!», no es lo que la humanidad llama «suerte».
Es que cada ser humano es un mundo, lo que me ha tocado experimentar en esta vida tiene un propósito y mi propósito de vida no es el mismo que el del prójimo. Por eso, debo respetar tanto mi propósito de aprendizaje, como el de los demás. Comparar vidas es una perdición de tiempo y energías.
Me explico, en esta vida me ha tocado aprender a ser más independiente, a creer más en mí, sacar los «cojones» y demostrar que no hay nada imposible para lograr todo lo que me proponga. Es decir, ¡Sacar la valentía a pasear por un gran largo rato por pal años!
Número dos:
Respeto tu creencia, pero, ¡Yo creo en Dios!
A continuación de lo que estuve contándote, en un momento dado pensé con coraje, «Dios mío, me has hecho pasar por tantas cosas, que ya espero lo que sea sin importar qué».
Dios nunca tiene la culpa de las cosas que nos pasan, al contrario estamos aquí con su ayuda, pero también con nuestra propia ayuda. Es decir, cuando nos negamos al aprendizaje, la vida empieza a temblarnos T O D O, y comienza a impulsarnos con la ayuda de Dios y de nuestros ángeles guardianes a sacar lo mejor de nosotros.
Por lo tanto, basta ya de estar comparándonos con el prójimo. Lo que me tocó vivir, no es lo mismo lo que le tocó al vecino. Mi propósito de vida no es el mismo que el de mi hermana, puede que a otras personas le toquen situaciones parecidas a las mías, pero cariño, cada ser humano traza sus propios caminos.
En conclusión, ¡Está cañón, la vida está cabrona!, pero hay tantas cosas que dependen de como uno lo determina, pero también de como uno lo quiere manifestar y recuerda siempre que todo es A P R E N D I Z A J E para nuestro crecimiento personal.
#NosTenemos
