Las fechas festivas tanto como el día de las madres, cómo el día de los padres, son para algunos una celebración de alegría y para otro de tristeza.
El día de los padres recordamos a todas las figuras masculinas ausentes que fueron importante en nuestra vida.
Recordamos los valiosos momentos que los tuvimos presente. Las paveras, los momentos graciosos, las situaciones de tristeza que atravesamos con ellos y los de alegría.
Esos recuerdos llevan un tesoro escondido difícil de explicar en palabras. Es como una emoción no explorada, donde sentimos su presencia en nuestros corazón y recuerdos.
Su energía, su presencia siempre se mantienen cerca de nosotros cuando los recordamos y los llamamos.
En mi proceso de duelo, extraño a mi abuelo que perdí hace casi dos años y al papá de mi pequeño chico, quien falleció hace casi, ¡wow!, 6 años.
Yo jamás pensé que esto me iba a suceder, ver crecer a mi hijo sin la presencia de su padre. Pero aun así, en mis recuerdos, siempre lo veo cargarlo cuando aún era un bebé. En mi mente siento escucharlo y decirle, «Papá te ama mucho», como le decía con ese amor tan único como si se le acabara el tiempo.
Él amó tanto a su hijo como si supiera que no estaría mucho tiempo presente. Con ese amor, cariño y respeto yo lo recuerdo.
Vamos a recordarlos como merecen y celebrarlo con la alegría de que ellos, ¡Siempre estarán presente!
Recuerda que NUNCA estás sol@ y que siempre #NosTenemos
