¡Qué irónica es la vida!
Hace cuatro meses atrás, estaba inundada de sentimientos que solo eran pasajeros. Causados por pensamientos que había llevado al extremo sobre situaciones que estaban sucediendo para aquél presente.
A causa de eso, estaba tomando unas decisiones que requerían dar un gran paso hacia adelante, con el fin de cerrar uno atrás. En ese momento di el primer paso, pasé por un proceso en el cual no di lo mejor de mi y me frustré demasiado. Me cuestionaba, ¿por qué no se me dio? ¿qué hice mal? ¿por qué me puse nerviosa?
¡Olvídate! Unan exageración de pensamientos. Pero hoy miro hacia atrás, para observar y entender el propósito del porque aquella puerta no se me abrió.
En el proceso de observar y analizar todo, me di de cuenta que en ese instante momento, yo no estaba preparada. El motivo por el cual quería tomar aquella decisión provenía de la desesperación, del cansancio mental, de la duda, y del impulso de querer controlar lo incontrolable de la existencia de la vida.
Hay momentos en el camino de la vida, que no se nos abre las puerta a oportunidades que no están destinados para nosotros, porque NO ESTAMOS PREPARADOS. Porque necesitamos mirarnos hacia adentro enfrentar nuestras sombras, y también, porque aun necesitamos seguir aprendiendo en el camino, para poder disfrutar de lo que sí está destinado para nosotros.
Ante una mente llena de caos y desesperación, respiremos profundo, enfoquémonos en el presente y preguntémonos, ¿esa decisión viene desde la verdad o desde una mente llena de caos y desesperada?
#NosTenemos
